En 1992, durante la Exposición Universal de Sevilla (Expo ’92), Chile protagonizó una de las exhibiciones más recordadas: un bloque de hielo antártico traído desde Bahía Paraíso, en la Antártica chilena, se convirtió en el elemento central del pabellón nacional. Esta obra, pensada como metáfora de modernidad, eficiencia logística y potencial exportador, generó un intenso debate tanto dentro de Chile como en el extranjero. Además, puso de manifiesto una percepción cultural de los glaciares que, a comienzos de la década de 1990, era muy distinta a la actual.

A 20° bajo cero fue presentado en Sevilla el hielo antártico de más de mil años de antigüedad, que el pabellón de Chile exhibió en la Expo 92 (Fotografía EFE)
El pabellón chileno y la idea del iceberg
La participación chilena en Sevilla buscaba reposicionar la imagen del país tras años de aislamiento internacional. Los organizadores optaron por una propuesta visual impactante: mostrar un iceberg antártico en el interior de una cámara refrigerada dentro del pabellón. El objetivo era simbolizar la capacidad chilena de transportar productos perecibles a largas distancias y, de paso, presentar a Chile como un país “moderno y confiable”.
Sin embargo, el proyecto no estuvo exento de dificultades. La logística de extracción, transporte y conservación del hielo fue compleja. Al final, los bloques de hielo fueron compactados y moldeados en Chile antes de ser enviados a Sevilla para su montaje y exposición, donde se mantuvieron a temperaturas bajo cero en pleno verano sevillano. El pabellón fue uno de los más visitados de la Expo y el iceberg se convirtió en su símbolo más reconocido.

El comisario de la muestra, Emilio Cassinelo (2º izda), acompañado por los responsables del pabellón y por la mascota Curro, inspeccionan los trozos del iceberg en una cámara frigorífica (Fotografía EFE).
Debate político, cultural y ambiental

Interior Pabellón de Chile. Fotografía: Asociación Legado Expo Sevilla.
La exhibición no estuvo exenta de controversias y dio lugar a diversas interpretaciones. Por una parte, sectores políticos y empresariales la valoraron como una oportunidad para mostrar al mundo la apertura comercial y democrática de Chile tras la dictadura. Por otra, sus detractores estimaron que el iceberg no representaba una narrativa reflexiva sobre el pasado reciente, sino una imagen «blanqueada» que invisibilizaba aspectos polémicos de la historia nacional.
Intelectuales y críticos culturales interpretaron la propuesta como un símbolo de un país más preocupado por el impacto estético que por sus memorias colectivas y sus desafíos internos. Críticos ambientales también señalaron la paradoja de extraer hielo de un ecosistema frágil para exhibirlo en un contexto comercial internacional. La prensa internacional reaccionó con ironía y escepticismo, destacando la peculiaridad de la idea en medios como The New York Times.
Este debate expuso tensiones latentes sobre qué y cómo debía representarse la nación en un escenario global y fue tan relevante que, décadas después, sigue siendo objeto de análisis y reinterpretación en Chile y el extranjero.
Los glaciares: de trozos de hielo a recursos estratégicos
En 1992, la percepción predominante de los glaciares entre el público no especializado, tendía a concebirlos como elementos espectaculares, pero en gran medida estáticos y sin vida, esencialmente asociados al frío, a paisajes o, en el caso del iceberg sevillano, con originalidad expositiva. Sin embargo, en las últimas tres décadas, la comprensión científica y social de los glaciares ha evolucionado de manera profunda.
Hoy se reconoce que los glaciares no son solo “trozos de hielo”, sino elementos fundamentales de los sistemas climáticos y del ciclo hidrológico de la Tierra, con funciones ecológicas, sociales y económicas críticas. Esto es especialmente cierto en regiones como los Andes, donde las masas de hielo alimentan ríos y suministran agua dulce a comunidades, incluso en períodos secos. En Chile, por ejemplo, existen más de 26000 glaciares, que cubren una superficie superior a 21000 km², constituyendo un componente vital para los recursos hídricos del país. Esta importancia ha llevado a iniciativas legislativas y sociales que buscan visibilizar y proteger estos ecosistemas.
Desde una perspectiva climática, los glaciares son también indicadores sensibles del calentamiento global. Su retroceso en muchas regiones del mundo es uno de los signos más visibles de los cambios en el clima, contribuyendo a la elevación del nivel del mar y afectando patrones de disponibilidad de agua dulce. En las últimas décadas, la mayoría de los glaciares han experimentado pérdidas de masa significativas, con consecuencias directas para las comunidades humanas, la biodiversidad y los ecosistemas colindantes.
La percepción contemporánea de los glaciares incorpora ya no solo su valor como fuente de agua, sino también su rol como registros climáticos naturales, su importancia cultural y simbólica para numerosas comunidades, incluidas poblaciones indígenas, y su impacto en actividades económicas locales como el turismo y la agricultura.

Serie filatélica “Chile en Expo Sevilla ’92”, emitida por Correos de Chile el 23 de abril de 1992. La serie incluye un sello dedicado al Pabellón de Chile y otro al iceberg antártico exhibido en la Expo.
Reflexión final
Si bien la exhibición del iceberg chileno en Sevilla ’92 fue un acto con fuerte carga simbólica, representando ambiciones de apertura y proyección internacional, también refleja una época en que los glaciares eran percibidos más como “objetos de asombro” que como elementos ecológicos estratégicos y frágiles. En los años siguientes, frente al avance del cambio climático y al reconocimiento de la función crítica de los glaciares en el equilibrio ambiental global, la mirada pública y científica ha cambiado profundamente.
Hoy, los glaciares se entienden como reservas de agua dulce esenciales, indicadores claves de los efectos del calentamiento global y componentes irremplazables de paisajes culturales y naturales que están en riesgo. Esta transformación en la comprensión de su valor añade una nueva dimensión a la lectura histórica del caso del iceberg en Sevilla: lo que entonces fue percibido principalmente como un recurso visual y logístico, hoy se ve también como un recordatorio de la importancia de valorar, proteger y comprender nuestros ecosistemas polares y de montaña antes de que cambien irreversiblemente.
Fuentes:
- Álvarez Corral, Jaime. (22 feb 1992). «Llega a Sevilla el Iceberg expuesto en el Pabellón de Chile». Asociación Legado Expo Sevilla.
- Álvarez Corral, Jaime. (01 nov 1991). «Zarpa un barco a las aguas de la Antártida en busca del Iceberg del Pabellón de Chile». Asociación Legado Expo Sevilla.
- Borja Bas. (05 abr 2022). Cómo la Expo 92 inició debates sobre el clima y el colonialismo que tardamos 30 años en entender. El País.
- Delcampe. (s. f.). «Chile estampillas Chile en Expo Sevilla ’92, 1992». Delcampe.
- Délano, Manuel. (27 nov 1991). «El iceberg antártico que se expondrá en la Expo 92 levanta una fuerte polémica en Chile». El País.
- Korowin, Erika. (2010). “‘Iceberg! Right Ahead!» (Re)Discovering Chile at the 1992 Universal Exposition in Seville, Spain,” n.d. Studies in Latin American Popular Culture, 28, pp. 48-63.
- Memoria Chilena. (s. f.). «Chile en las exposiciones internacionales (1855-2015)». Memoria Chilena.
- Memoria Chilena. (s. f.). «Exposición de Sevilla 1992». Memoria Chilena.
- Sociedad Filatélica de Chile. (s. f.). «Emisiones postales de Chile, año 1992». Sociedad Filatélica de Chile.
- Wikipedia. (s.f.). «Exposición Universal de Sevilla de 1992». Wikipedia.
- Wikipedia. (s.f.). «Pabellón de Chile en la Expo 1992». Wikipedia.

