El complejo volcánico Nevados de Chillán (38°S), está conformado por 17 centros de emisión reconocibles, entre los que destacan los volcanes: Chillán Viejo, Chillán Nuevo y volcán Nevado de Chillán.

El origen de estos volcanes se remonta a 650.000 años antes del presente, con una serie de eventos eruptivos concentrados principalmente en el subcomplejo Las Termas. Las erupciones de este complejo varían desde emisiones de lava en cortos periodos de tiempo sin que estos signifiquen  un peligro para la población cercana, como en el año 2003 y el año 2008 cuando se formó el volcán Chudcún y Sebastián respectivamente tras una erupción, a grandes episodios geológicos como el nacimiento del volcán Arrau en el año 1973 como cono parásito del volcán Nuevo, proceso que continuó hasta 1987. También se han registrado explosiones freáticas, que ocurren cuando el magma de un volcán, cuya temperatura es extrema, se pone en contacto con el suelo o una superficie que contiene agua.

 

. Intermitentes pulsos de gases y cenizas interrumpen la tranquilidad de los Nevado de Chillán / © Marcos Cole.

 

Los glaciares

Según el Inventario Nacional de Glaciares vigente (DGA-MOP, 2014), en todo el complejo volcánico Nevados de Chillán, existirían 5 glaciaretes (masa de hielo perenne que no gana masa y su extensión es menor a 1 ha) y 23 glaciares de montaña. En total los glaciaretes sumarían una superficie de 0,07 Km ², mientras que los glaciares de montaña en su conjunto alcanzarían una superficie total de 2,84 Km ². Por lo tanto, la superficie glaciar del complejo volcánico Nevados de Chillán habría sido al año 2000 (año de las imágenes satelitales utilizadas para realizar el inventario de estos glaciares) de 2,91 Km ².

 

Mapa de los glaciares y glaciaretes localizados en el Complejo Volcánico Nevados de Chillán según el Inventario Nacional de Glaciares (DGA-MOP, 2014).

 

Peligros glaciovolcánicos

En años recientes, el volcán Chillán Nuevo ha mostrado un alto grado de actividad expulsando intermitentemente enormes cantidades de ceniza, vapor y piroclastos (fragmento sólido de material volcánico) liberando en parte la energía acumulada en la caldera. Esta actividad mantiene en alerta a las autoridades y habitantes del sector, ante una posible erupción de mayores proporciones que exijan la evacuación inmediata de la zona. Como ocurrió en abril del año 2015, con la gigantesca erupción del volcán Calbuco, evento que levantó columnas de humo de hasta 15 km de altura y cerca de nueve mil personas tuvieron que ser evacuadas.

 

Los glaciares localizados en las laderas de los volcanes Chillán Nuevo y Chillán Viejo se encuentran completamente recubiertos de material rocoso producto de la reciente actividad volcánica / © Marcos Cole.

 

Con el paso del tiempo se ha hecho más evidente la caída de material particulado producto de la actividad volcánica del volcán Chillán Nuevo sobre los glaciares circundantes / © Marcos Cole.

 

Para el caso hipotético de una gran erupción volcánica del complejo, cientos de metros cúbicos de hielo se transformarían en agua que darían paso a lahares desplazándose por los valles adyacentes, tal como ha sido modelado por la carta de peligro volcánico del SERNAGEOMIN (2016). Un lahar es un fluido compuesto por enormes cantidades de agua y sedimento volcánico que puede ser de variados tipos de roca, la saturación de agua en las estructuras volcánicas genera el arrastre de material encausado por ríos, que tiende a ser muy peligroso por la velocidad y la densidad que alcanza.

 

La carta de peligrosidad del Complejo Volcánico Nevados de Chillán muestra el desarrollo de posibles lahares tanto en el valle del río Chillán como en el del río Ñuble. Fuente: SERNAGEOMIN, 2016.

 

Glaciar del volcán Nevado de Chillán

El volcán Nevado de Chillán es el más septentrional de las cumbres del complejo volcánico (3212 m), y junto con ello posee la mayor superficie de hielo glaciar de la zona. El volcán Nevado de Chillán posee 8 glaciares y 1 glaciarete (DGA, 2014). El glaciar de mayor tamaño, localizado en este volcán, en la actualidad se trata del glaciar Nevado de Chillán, el que posee una orientación NE-SO (noreste-suroeste) y que como gran parte de los glaciares del complejo, ha experimentado una notoria reducción en su masa y marcados cambios respecto a su recubrimiento de material morrénico y cenizas provenientes de las intermitentes pulsaciones del volcán Chillán Nuevo.

 

Una de las transformaciones más evidentes del glaciar Nevado de Chillán es su recubrimiento de material rocoso proveniente de sucesivos derrumbes de sus laderas como también de las intermitentes emanaciones de material particulado desde el volcán Chillán Nuevo / © Marcos Cole.

 

 

Considerando los diversos estudios que señalan una tendencia a la disminución de las precipitaciones y al aumento cada vez más acelerado de las temperaturas en la región, se hace imperiosa la necesidad de contar con un monitoreo sistemático de los glaciares y glaciaretes, que cumplen un rol clave en la disponibilidad de agua para las cuencas hidrográficas sobre todo durante la estación de verano.

 

En una comparación de fotografías capturadas durante los años 2015 y 2021, es posible advertir claramente los cambios morfológicos asociados tanto al cambio climático como a la actividad volcánica reciente del volcán Chillán Nuevo / @glaciaresenbicicleta.

 

La tendencia de retroceso glaciar observada en los Nevados de Chillán, comparada con glaciares de la zona central, se vio más acentuada posiblemente a los eventos eruptivos de la década de los 70’, el que se superpuso a la propensión de cambio climático que ha sido registrado en las últimas décadas.

La extensión glaciar disminuida coincide con el aumento de las temperaturas atmosféricas observadas en la altitud asociada a la cordillera de los Andes. Luego de diversos estudios a través del uso de modelos de  datos climáticos para tasar la ablación, que es el área en donde el glaciar pierde masa. Se determinó que el factor energético tiene gran importancia, producto del aporte de flujos de radiación, lo que sumado a otros parámetros meteorológicos, como el nivel de precipitaciones, permitieron modelar la ablación glaciar, corroborando la influencia que tiene la atmósfera sobre la superficie glaciar de la región.

No hay registros consistentes de los procesos eruptivos ocurridos antes y durante el año 1973, pero pudo afectar a los glaciares circundantes del volcán Nuevo, del subcomplejo de Las Termas. En 1978 a partir de imágenes de sensor, esta área glaciar aumentó  su extensión hasta el año 1989, periodo dominado por un aumento de las precipitaciones, en la ciudad de Chillán, y la incidencia de El Súper Niño de 1982. Esta explicación puede ser entendida teniendo en cuenta que es posible la recuperación de la masa glaciar después de emisiones magmáticas (Caro, 2014). Sin Embargo, se hace imperiosa la necesidad de contar con alta resolución espacial de los sensores utilizados,  un monitoreo sistemático y avanzado de glaciares y glaciaretes del Complejo Volcánico Nevados de Chillán, por el riesgo latente de fusión considerando las variables atmosféricas y volcánicas propias de la zona, anteriormente expuestas y sus consecuencias para con las comunidades aledañas.

 

Fuentes:

  • DGA-MOP, 2014. Inventario Nacional de Glaciares. Dirección General de Aguas.
  • Caro, D. 2014. Estudios Glaciológicos en los Nevados de Chillán. Tesis para optar al título de geógrafo Universidad de Chile.
  • Orozco, G.; Jara, G.; Bertin, D. 2016. Peligros del Complejo Volcánico Nevados de Chillán, Región del Biobío. Servicio Nacional de Geología y Minería, Carta Geológica de Chile, Serie Geología Ambiental 28: 34p., 1 mapa escala 1:75.000, Santiago.
  • Laboratorio de Glaciología. Link

 

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